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La Verdad Acerca De Amarte A Ti Mismo

El mensaje está por todos lados.

“10 Formas de Amarte a Ti Mismo”

“El Secreto de la Felicidad: Amarse a Uno Mismo”

“La Razón de Porque Necesitas Amarte a Ti Mismo”

Redes sociales, blogs, el internet – cada uno está inundado con esta mensaje de amarte a ti mismo. Es un mensaje prevalente en la cultura de hoy en día. Promete curar tus inseguridades, ayudarte encontrar la auto-confidencia que siempre hayas querido, y hacerte sentir valerosa y aceptada.

Si estuviéramos honestas con nosotras mismas, tendríamos que admitir que este mensaje amarse a sí mismo parece algo bueno. ¿Quién no quiere una licencia gratuita para dar más amor y atención a si mismo? 😉

Pero mientras la cultura grita amarte a ti mismo, ¿qué dice la Palabra de Dios acerca de esto?

La Palabra de Dios proclama un mensaje radicalmente diferente.

La verdad es – ya amamos a nosotras mismas. Nuestros corazones son pecaminosos y orgullosos y egoístas y llenos de amor por nosotras mismas. Nuestro amor por nosotras mismas es tan profundo que Dios dice que Él quiere que nosotras amemos a los demás de la misma forma que amamos a nosotras mismas – en otras palabras, ¡muchísimo!

La Palabra de Dios no proclama un mensaje de amarnos a nosotras mismos, sino un mensaje de amarlo (Dios) en primer lugar y a otros como a nosotras mismas.

Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.  Matthew 22:37-39

La verdad acerca de amarte a ti mismo es que no debes de amarte a ti mismo. La verdad es que debes amar a Dios con todo tu corazón, tu alma, y tu mente, y tu prójimo como a ti misma.

El amor de Dios es la clave.

Nunca vamos a poder amar a Dios ni a otros hasta que tengamos la realización de cuanto Dios nos ama a nosotras.

 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.  Juan 3:16

El amor de Dios es mas allá que nuestro comprensión humano. Cuando yo pienso en el amor de Dios para el hombre, no tiene nada de sentido para mí. Por qué Dios escogió amarnos, aun dar Su propia vida por nosotras, nunca entenderé. Somos criaturas defectuosas y pecaminosas y no merecemos de Su amor, pero aun así, lo da libremente.  Nuestro Dios es amor. Es asombroso ¿no?

Entonces, ¿por qué pensamos que necesitamos amar más a nosotras mismas cuando Dios ya nos ama tanto?

¿Puede ser que aunque sabemos que Él nos ama luchamos por creerlo?

La lucha verdadera no es amarnos a nosotras mismas sino es creer y aceptar realmente el amor incondicional que Dios tiene para con nosotras.

Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él. I Juan 4:16

El amor de Dios es la clave por dos razones:

1. Nos capacita para amarle a Él.

Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero. I Juan 4:19

Completamente realizando y creyendo en el amor de Dios es lo que nos capacita para amarlo.

En Lucas 7, la Biblia nos cuenta la historia de una mujer quien amó mucho a Dios.

Por lo cual te digo que sus muchos pecados le son perdonados, porque amó mucho; más aquel a quien se le perdona poco, poco ama.  Lucas 7:47

La habilidad de esta mujer de amarlo mucho no fue porque había sido una tan grande pecadora, pero porque ella se dio cuenta de la grandeza del amor de Dios hacia a ella. Su amor por ella vino a ser su motivación por amarlo mucho, y se dio cuenta de Su amor por Su perdón.

2. Nos capacita para amar a otros.

Cuando Dios nos mandó amar a nuestros vecinos como a nosotros mismos, no creo que Él estaba intentando predicar el mensaje de amarse a sí mismo. Él estaba intentando ayudarnos entender que necesitamos amar a otros al mismo grado que nosotras ya amamos a nosotras mismas. Nuestro amor por los demás debe ser tan grande como nuestro amor por nosotras mismas.

Pero no vamos a poder amar a los demás a menos que el amor de Dios mora en nuestros propios corazones. Su amor nos da la capacidad de amar aun a la persona menos amable, igual como Él nos amó siendo personas no amables.

Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto? Y nosotros tenemos este mandamiento de él: El que ama a Dios, ame también a su hermano.  I Juan 4:20-21

La Palabra de Dios lo hace muy claro que una persona quien realmente ama a Dios va a amar a los demás. Amando a los demás es como nuestro amor por Dios es visto. Es una muestra o expresión de nuestro amor hacia a Él.

Amarte a ti mismo no es la respuesta.

La verdad acerca de amarse a sí mismo es que siempre termina en orgullo, egoísmo, e inseguridad. Solo el amor de Dios tiene el poder para librarnos y cambiarnos.

Cuando cambiemos nuestro enfoque de amar a nosotras mismas a amar a Dios y a los demás, las inseguridades, el orgullo, y el egoísmo se desvanecen.

¿Y qué tal tú? ¿Has estado creyendo el amor de amarse a sí mismo? Me encantaría oír tus pensamientos o comentarios.

 

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