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3 Verdades Para Ayudarte Manejar La Decepción

La diversión y las risas se acabaron. Todos los amigos se habían ido. Fui a mi cuarto, cerré la puerta, y lanzé un gran suspiro.

Decepcionada fue la palabra perfecta para describirme en ese momento.

Las cosas no habían pasado como yo quería. Me senté allí en mi cuarto y me revolcaba en mi decepción, dejando que me molestara y frustrara. Mi mente empezó a llenarse de pensamientos negativos y críticos hacia a las personas que me habían decepcionado.

La semana pasada yo estaba afrentada con más que una decepción y fallé miserablemente en manejarlas. Dios abrió mis ojos a ver como yo, equivocadamente, había dejado que mi decepción me consumara.

Aquí están algunas verdades que Dios utilizó para ayudarme manejar mi decepción:

1. Las expectativas importan.

Alma mía, en Dios solamente reposa, porque de él es mi esperanza. Salmo 62:5 

Muchas veces somos culpables de poner nuestras expectativas en personas o circunstancias. Entonces, cuando las personas no hacen lo que esperábamos, o las circunstancias no salen como queríamos, naturalmente nos encontramos decepcionadas. Esta era yo la semana pasada. Tenía grandes expectativas, y no hay nada malo con eso. El problema era que mis expectativas estaban puestos en todos los lugares equivocados.

Expectativas puestas en cualquier otro lugar menos en Dios están mal puestas. Y las expectativas mal puestas siempre resultarán en decepción.

Pero cuando aprendemos poner nuestra expectativa en Dios, en vez de la decepción podemos experimentar la paz. Paz en saber que nuestras expectativas están sostenidas por el Único quien nunca nos decepcionará.

2. Su respuesta es su responsabilidad.

En las decepciones que me afrentaban la semana pasada, yo sentí completamente justificada por la manera en el cual respondí. Sentí que la decepción me había dado el derecho de estar enojada, negativa, y critica. Pero la verdad es que las decepciones nunca nos dan el derecho a las emociones negativas.

No podemos siempre prevenir que las personas o circunstancias en nuestras vidas nos decepcionan, pero podemos escoger como vamos a responder a ellas.

Nuestra respuesta debe ser dictada, no por nuestros sentimientos, pero por la Palabra de Dios.

Esto no significa que no nos vamos a sentir lastimadas o frustradas, pero que a pesar de eso, escogemos alinear nuestros sentimientos y consecuentemente nuestras acciones a la Palabra de Dios.

En vez de responder con un espíritu negativo o quejándose, escoges aceptar lo que sea la decepción que Dios permite en su vida. Nunca es fácil, pero yo creo que cuando aprendemos a responder a la decepción con una actitud de corazón correcta, Dios nos da la gracia no solo para aceptar la decepción pero también de crecer atreves de ella.

3. No puedes ver la imagen más grande.

Dios obra en maneras que no podemos ver. Y, sí, Él puede usar aun las decepciones para cumplir con Su propósito. Tenemos que aprender a confiar en lo que Dios está haciendo, aun cuando no lo entendemos. Tenemos que confiar que atreves de las decepciones que nos afrentan, Dios está logrando Su propósito. Confiar en Él – porque Él es Dios. Te prometo que hay una imagen más grande que no podemos ver.

¿Te acuerdas de la historia de Lea en la Biblia? Ella tenía que casarse con un hombre quien no la amaba ni la quería. (Gen. 29) De hecho, él estaba enamorado de Raquel, su hermana menor. ¡Que decepcionante!

Jacob había trabajado siete años por Raquel, pero por un engaño salió casado con Lea en vez de ella. Jacob decidió trabajar otros siete años para poder casarse con la chica quien realmente quería.

A leer la historia en la Biblia, puedes ver la competencia entre las hermanas y sentir la desesperación de Lea de ser amada y aceptada por su esposo. Muchas veces ella clamaba a Dios a darle un hijo, esperando que por tener hijos Jacob finalmente empezaría a amarla. Pero nunca pasó. Seis hijos y una hija después, todavía no había conseguido el amor de su esposo. Imagine la decepción.

Aunque ella sufrió mucha decepción en su vida, vemos que Dios tenía un propósito distinto en su matrimonio con Jacob. ¿Sabes que es Lea, y no Raquel, quien está en el linaje de Jesucristo? Dios escogió a Lea a ser parte del linaje que un día traería a Su propio Hijo al mundo.

Saber que Dios está obrando justo en medio de todas tus decepciones. Él tiene un propósito, aun si no lo puedes ver todavía. Acuérdate que Él ha prometido:

Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. Romanos 8:28

¿Cómo escoges manejar las decepciones que vienen a tu vida?

Porque tu manera de manejar las decepciones revela tu verdadero corazón. Revela donde has puesto tus expectativas, pero también revela si realmente estas confiando en Dios o no.

Las decepciones son un hecho de la vida, pero podemos aprender a manejarlas de una manera que agrada a Dios. Tomamos la decisión de afrentar las decepciones con nuestra esperanza en Dios, una actitud de corazón correcta, y fe en la imagen más grande de Dios.

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